CESFAM DE QUILLÓN ES PILOTO EN ÑUBLE PARA CURAR LAS ÚLCERAS VENOSAS

“Ha sido maravillosa la recuperación, he asistido a terapias de curación varias veces en el último año, siendo muy rápida la atención y la preocupación de los equipos”, comenta Genoveva Ureta, una de las 27 personas que sufren úlcera venosa que asisten periódicamente a curaciones al Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Quillón. En ese centro de salud está radicado el plan piloto regional de tratamiento de esa enfermedad cuya prevalencia aumenta significativamente a partir de los 60 años, explica Marta Bravo, seremi de Salud.

La autoridad supervisó recientemente la operatividad de este programa que actualmente da cobertura a pacientes de Cobquecura, Quirihue, Bulnes y áreas rurales de Quillón. “El Ministerio de Salud y el Presidente Piñera están comprometidos en apoyar este dispositivo a cargo de profesionales especializados en este tipo de curaciones, y que ha demostrado una gran resolutividad con pacientes que en 6 a 8 meses son dados de alta”, explica Bravo, agregando que todas las comunas de Ñuble pueden derivar a sus usuarios con esta patología hasta el Cesfam de Quillón, previas coordinaciones con los encargados de este centro de salud primaria escogido por el Minsal para implementar el piloto, por exhibir bajos índices de amputaciones de pie diabético, entre otras variables.

María Isabel Escobar, enfermera a cargo, explica que los pacientes de las comunas más alejadas han contado el apoyo de sus respectivas municipalidades para los traslados, lo que se traduce en que completan el tratamiento en los tiempos programados. “Va a depender del auto-cuidado y de múltiples factores, pero las heridas más grandes pueden sanar en 6 a 8 meses, mientras que las más pequeñas, un menor tiempo”, afirma.

Bravo complementa que entre los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad están la obesidad, sedentarismo, tabaquismo, además de otras patologías de base como la diabetes, varices y síndrome postrombótico. “Las principales medidas preventivas pasan por el control de estos factores de riesgo. Es conveniente además evitar permanecer de pie inmóvil durante mucho tiempo, llevar indumentarias apretadas (pantalones, fajas, ligas o medias) que dificulten el retorno venoso, traumatismos, exceso de peso, uso de tacones altos y exposición solar prolongada”, acota la seremi Bravo.

“Mis problemas de úlcera empezaron en 2012, me dolía mucho y tenía miedo de hacerme curaciones en mi casa. En marzo de 2015 empecé acá, con muy poca fe y ganas, y la verdad es que ahora ya estoy bien, sana y recuperada totalmente gracias a este programa”, dice Susana Erices. Como ella, Jaime Sepúlveda, cuenta que ingresó en 2018 al programa. “Todo ha andado rápido, no tengo nada malo que decir, al contrario, me he mejorado de una de mis heridas, y tengo que cuidarme”.

Escobar agrega que el Minsal dispuso de $ 23 millones para los insumos del piloto, y que en el mediano plazo las úlceras venosas podrían ser incluidas como una enfermedad GES.

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